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Un laxante es una preparación usada para provocar la defecación o la eliminación de heces. Los laxantes son mayormente consumidos para tratar el estreñimiento. Ciertos laxantes estimulantes, lubricantes, y salinos son usados para evacuar el colon para examinaciones rectales e intestinales. Son a veces suplementados por enemas.

Los laxantes son objeto frecuente de abuso por parte de los bulímicos o anoréxicos. El abuso de los laxantes es un grave problema, ya que puede ocasionar parálisis intestinal, síndrome irritable de intestinos (SII) y pancreatitis, entre otros.

Tratamiento racional

Entre las medidas básicas del tratamiento de una constipación, el autor recomienda incluir la información al paciente sobre los riesgos fisiológicos de la sobreexposición al tratamiento y la posibilidad de autointoxicación. Los laxantes,  no constituyen un medio para perder peso, para purgarse o para mejorar el confort, sino que son medicamentos que deben ser utilizados con suma precaución por un período de tiempo lo más breve posible.

Las modificaciones en la dieta deben ser un paso de primera instancia y, en ciertos casos, sería recomendable recurrir a tratamiento psicoterapéutico.

Independientemente de las causa externas de la constipación; algunos sectores de la población son más propensos a padecer este trastorno:

MUJERES: La constipación tiende a ser un trastorno mas común entre las mujeres , a lo largo de su vida:

  • Durante el embarazo.
  • Luego del alumbramiento.
  • Debido a la falta de ejercicio.
  • Por factores Psicológicos.
  • ANCIANOS:La constipación se produce en personas mayores debido a :
  • Baja cantidad de fibra en la dieta.
  • Vida sedentaria.

Tipos de laxantes

Laxantes de lastre (fibras)

Son las fibras alimenticias o mucílagos. Hacen las heces más densas y voluminosas, y las hacen retener más agua, lo que favorece el peristaltismo natural y la progresión intestinal. Aceleran el tránsito cólico en 2 ó 3 días. Ejemplos: semillas de psyllium o de plantago (isabgol), y goma de sterculia.

Lubrificantes

Se absorben de forma oral y facilitan (modestamente) la progresión de las heces en el intestino por efecto de deslizamiento, además de reducir la absorción hídrica. Actúan en 6 a 8 horas. Los efectos indeseables son irritaciones y supuraciones anales.

Laxantes osmóticos

No son absorbidos, y retienen el agua y los electrolitos en el colon. Actúan en 1 ó 2 días. Los principales efectos indeseables son dolores abdominales e hinchazón intestinal.

Hay de dos tipos:

  • Osmóticos azucarados: lactitol, lactulosa, sorbitol.
  • Osmóticos salinos: sales de sodio y de potasio, fosfatos. Una concentración alta de estos últimos aumenta la presencia de agua en el colon y, por tanto, la hidratación de las heces. El principal inconveniente de esta clase de laxantes es que un paso parcial de la sal a la sangre supone un riesgo de aumento de la tensión arterial y, a dosis altas, edema.
  • Osmóticos puros.
  • Polietilénglicol.

Laxantes de contacto (estimulantes)

Los laxantes de contacto aumentan la motilidad intestinal mediante diversos mecanismos. Pueden producir efectos indeseables que a veces son graves, como la colitis y las interacciones con otros medicamentos. Hay de dos tipos:

  • Derivados antraquinónicos naturales y sintéticos: sena y derivados (por ejemplo, los senósidos).
  • Derivados del difenilmetano: Bisacodyl, Bisoxatina y picosulfato de sodio.

Laxantes de uso rectal

Activan rápidamente un reflejo para defecar. Su uso repetido provoca irritaciones anales. Entre ellos están la glicerina por vía rectal y los enemas.

Estos tratamientos pueden, por otra parte, facilitar la extracción manual de fecalomas cuando son utilizados previamente.

cardíaco y deterioro de la función renal.

Tipos de laxantes

Laxantes de lastre (fibras)

Son las fibras alimenticias o mucílagos. Hacen las heces más densas y voluminosas, y las hacen retener más agua, lo que favorece el peristaltismo natural y la progresión intestinal. Aceleran el tránsito cólico en 2 ó 3 días. Ejemplos: semillas de psyllium o de plantago (isabgol), y goma de sterculia.

Lubrificantes

Se absorben de forma oral y facilitan (modestamente) la progresión de las heces en el intestino por efecto de deslizamiento, además de reducir la absorción hídrica. Actúan en 6 a 8 horas. Los efectos indeseables son irritaciones y supuraciones anales.

Laxantes osmóticos

No son absorbidos, y retienen el agua y los electrolitos en el colon. Actúan en 1 ó 2 días. Los principales efectos indeseables son dolores abdominales e hinchazón intestinal.

Hay de dos tipos:

  • Osmóticos azucarados: lactitol, lactulosa, sorbitol.
  • Osmóticos salinos: sales de sodio y de potasio, fosfatos. Una concentración alta de estos últimos aumenta la presencia de agua en el colon y, por tanto, la hidratación de las heces. El principal inconveniente de esta clase de laxantes es que un paso parcial de la sal a la sangre supone un riesgo de aumento de la tensión arterial y, a dosis altas, edema.
  • Osmóticos puros.
  • Polietilénglicol.

Laxantes de contacto (estimulantes)

Los laxantes de contacto aumentan la motilidad intestinal mediante diversos mecanismos. Pueden producir efectos indeseables que a veces son graves, como la colitis y las interacciones con otros medicamentos. Hay de dos tipos:

  • Derivados antraquinónicos naturales y sintéticos: sena y derivados (por ejemplo, los senósidos).
  • Derivados del difenilmetano: Bisacodyl, Bisoxatina y picosulfato de sodio.

Laxantes de uso rectal

Activan rápidamente un reflejo para defecar. Su uso repetido provoca irritaciones anales. Entre ellos están la glicerina por vía rectal y los enemas.

Estos tratamientos pueden, por otra parte, facilitar la extracción manual de fecalomas cuando son tilizados previamente.

Otros usos de los laxantes

Del uso al abuso

El abuso en el uso de laxantes, potenciado por el frecuente autodiagnóstico y automedicación, desempeña un papel importante en el debate sobre el riesgo ligado al tratamiento.

Más allá de la discusión acerca del riesgo tumoral existen otros problemas a tener en cuenta. Entre ellos, muchos casos de abuso del tratamiento laxante en jóvenes mujeres que desean perder peso o en personas que sufren trastornos psíquicos o de la alimentación. También hay que tener en cuenta posibles consecuencias como la hipokalemia, el hiperaldosteronismo secundario, trastornos de ritmo cardíaco y deterioro de la función renal.

Pérdida de peso

Los laxantes se usan a menudo con intención de adelgazar. La pérdida de peso obtenida, que se produce después de defecar, conduce a algunas personas a pensar que se pierde peso corporal. Sin embargo, la diferencia sólo se produce por pérdidas de agua, dado que el agua provoca un aumento de volumen. Al beber de nuevo, el agua es almacenada enseguida y el efecto se compensa. El deporte y una alimentación equilibrada es el mejor método para eliminar el agua almacenada involuntariamente. Si el agua se almacena a causa de una insuficiencia cardíaca, es indispensable una consulta médica, dado que los laxantes pueden provocar un empeoramiento peligroso.

Abuso de laxantes

Los laxantes no tienen ningún efecto directo en el peso de una persona, porque no trabajan en el sistema digestivo entre la boca y el intestino delgado, que es donde la comida se absorbe. El abuso de laxantes es potencialmente serio ya que puede conducir a parálisis intestinal, síndrome del intestino irritable (IBS), pancreatitis, fallo renal y otros problemas.

Tripa de laxante

Los médicos advierten contra el uso crónico de laxantes estimulantes debido a que desgastan los tejidos del colon con el tiempo, de tal modo que no permiten expulsar las heces debido al sobreestímulo a largo plazo. Un descubrimiento común en pacientes que han usado laxantes estimulantes es un pigmento marrón que se deposita en el tejido intestinal, conocido como Melanosis coli.

Desórdenes alimenticios

Con frecuencia, las personas con trastornos alimenticios tienen problemas digestivos crónicos en la infancia y encuentran en los laxantes un tratamiento eficaz. El uso de laxantes sustituye así a un tratamiento apropiado, como sería una dieta adecuada.

Conclusión

La constipación es un problema gastrointestinal frecuente que engloba una situación compleja, caracterizada por usuales casos de autodiagnóstico, automedicación y riesgo de intoxicación por laxantes. A esto hay que sumar que, en muchos casos, las personas que emplean laxantes no se encuentran realmente constipadas sino que existen otros motivos como el deseo de pérdida de peso, trastornos de la alimentación y problemas psíquicos.

Los laxantes resultan seguros cuando son administrados en forma racional y conforme a las indicaciones específicas para su uso. El médico, concluye el experto, debe verificar regularmente la necesidad de este tipo de tratamiento y aportar las medidas de apoyo para lograr una vida más sana.  
 
 
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